Cristo de la Sangre

El Cristo de la Sangre, que fue tallado por el maestro imaginero Sevillano Antonio Castillo Lastrucci, expresa divinidad, relajación, serenidad y dulzura, característica propia del autor que evitó el dramatismo y el exceso de sangre en sus imágenes.

Foto realizada por Fernando Cumbreras

Sobre cruz cilíndrica labrada con estilo arbóreo con el solo aditamento de una cartela con el INRI, aparece la imagen de Jesús crucificado en fase post mortem, sin signos externos de divinidad, pero mostrando las consecuencias bastantes atenuadas de lo padecido durante su pasión. Sobre su frente hay señales de su corona de espinas, el cuerpo a tamaño natural, presenta la cabeza rendida hacia la derecha que cae sobre el pecho; los ojos y la boca entreabierta y sus pupilas dilatadas. Los brazos también rendidos cuelgan de dos clavos, realizando las manos abiertas y con los dedos ligeramente flexionados, las piernas levemente genuflexas soportan todo el peso del cuerpo que ya manifiesta su rigidez y que se fija a la cruz mediante un tercer clavo que traspasa sus dos pies. Solamente un sudario o velo de pureza siguiendo los cánones barrocos, atado a la cintura con un grueso cordel, cubre parte de su anatomía dejando al descubierto todo su parte derecha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *